MARCA

Hablar de la marca Gucci es hablar de estilo, elegancia, sofisticación y sobre todo lujo, consiguió consolidarse como una de las mejores marcas del mundo en cuanto a moda y complementos, pero ¿cómo lo lograron?

El principio se remonta a 1920, y nos traslada hasta Florencia, donde un joven llamado Guccio Gucci abría su primera tienda. Se dedicaba al trato artesanal del cuero, era habilidoso con los acabados y utilizaba materiales de alta calidad.

Este cóctel de ingredientes fue la clave del éxito de aquella pequeña tienda florentina situada en la Via della Vigna Nuova, cuya identidad eran los bolsos, los cinturones tricolor y sus icónicos mocasines.

Con los años, fueron Aldo, Vasco y Rodolfo, quienes ayudaron a su padre a expandir la compañía abriendo sucursales en Roma y Milán. Con la llegada de los años 50 y una economía en plena recuperación, la firma se internacionalizó, llegando a Nueva York y a Hollywood, donde la jet set enloqueció con el símbolo de Gucci, un sinónimo de lujo mundial.

Expansión internacional

Gracias a los buenos resultados de las ventas en aquellos años, y a pesar de la crisis tras la segunda Guerra Mundial, Gucci decidió cruzar el charco y abrir una sucursal en Nueva York, donde ya empezaba a ser conocida entre celebrities y personajes de renombre por sus viajes a Europa. Eran los años 60 y no había estrella de Hollywood que no luciera un complemento con el famoso logo de la marca.

Crisis y resurgimiento

A pesar del camino recorrido por la firma, en los años 80 dio un resbalón importante, debido a problemas familiares que hicieron que su prestigio bajara. Este desprestigio duró hasta que la firma fue vendida por el último descendiente directo del originario Gucci, poco antes de morir. En aquel entonces los nuevos responsables pusieron al frente de la marca a un todavía desconocido Tom Ford.

Y fue precisamente Ford quien volvió a recuperar el prestigio de Gucci, gracias a sus diseños únicos inspirados en el Nueva York de los 70 y que fueron un rotundo éxito entre la jet set.

Pero los directivos de Gucci no solo se centraron en dar salida a los nuevos diseños de la marca, sino que supieron gestionar muy bien el éxito, aprovechando los beneficios para crear un conglomerado enorme gracias a la colaboración y adquisición de otras firmas como YSL o McQueen.

Actualidad y nuevas caras

En 2004 Tom Ford decidió dejar la firma y fue Frida Giannini quien se convirtió en su principal diseñadora. Giannini apostó por un cambio arriesgado, pero que salió a la perfección y sustituyó el tradicional color negro de Ford por nuevos colores y sobre todo por estampados, que acabaron siendo representativos de la marca.

La diseñadora estuvo al frete de la firma hasta hace relativamente poco. En el año 2014 la dejó y en la actualidad el joven Alessandro Michele es su director creativo.

Michele se presentó al público en 2015 en el desfile de moda otoño-invierno con una colección de aires retro que hizo las delicias de los asiduos de la marca. Por lo que, a tenor de buena acogida, se augura que la firma seguirá cosechando éxitos.

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